Cómo ordenar tu vida para emprender con un propósito

Dar el paso de dejar un trabajo estable para lanzarte a la incertidumbre de emprender requiere de algo más que valentía y determinación. Vas a necesitar replantear tu forma de vida y asumir que de una vez por todas vas a depender de ti mismo, con sus ventajas e inconvenientes.

La tendencia laboral es que pronto habrá más autónomos y freelance que personas contratadas en plantillas de empresas tradicionales. Nos tendremos que acostumbrar a que nuestra carrera profesional consista más en una sucesión de proyectos que en el concepto del trabajo para toda la vida.

Cada vez más la mentalidad emprendedora va abriéndose paso frente a los trabajos tradicionales por cuenta ajena, y esto no ha hecho más que empezar. Aquí te cuento cómo prepararte y ordenar tu vida antes de lanzarte al peculiar mundo del emprendimiento, para que concilies con éxito tu faceta personal y profesional.

¿Cómo puedes prepararte para ese nuevo escenario?

Antes de empezar a hablar de estrategias de emprendimiento debemos de hablar de ti mismo, de tu mentalidad y actitud ante la vida y de cómo conjugar ambos pilares para esa misión,  ordenar tu vida y reeducar tu mente emprendedora.

Emprender es mucho más que hacer de tu idea un proyecto serio. Aquí te describo las cuatro realidades con las que tendrás que convivir en tu misión emprendedora:

1. Prepárate para ser el protagonista. 

 Te encontrarás liderando un equipo de gente probablemente más veterana y con más experiencia que tú. Sin embargo ellos están ahí porque creen en ti y en tu proyecto. Podrás ganarte su confianza a través de la colaboración y el aprendizaje, y conectaréis a través de las ideas con independencia de los títulos o la edad de cada uno.

2. Algunos te dirán que eres muy joven o estás demasiado verde.

Es típico que juzguen a los emprendedores o millennials por su falta de experiencia o edad, pero será justamente ese reto lo que nos motivará a demostrarles lo equivocados que están, desarrollando tu idea, tu prototipo y repitiendo una y otra vez hasta lograr tu producto soñado. Seguramente ninguno estaríamos aquí si hubiéramos tomado decisiones en base a lo que otros juzgaron de nosotros.

3. Tu vida personal cambiará radicalmente.

Familia, amigos, pareja, todos seguirán sus vidas, su ocio y sus rutinas, mientras tu empezarás a sacrificar horas, relaciones y eventos por hacer realidad tus sueños e ideas. Nada de eso quiere decir que abandones tus relaciones y familia, simplemente tendrás que ordenar y priorizar momentos y tiempos, y al mismo tiempo construir nuevas relaciones con otras mentes brillantes que encontrarás en el camino, emprendedores como tú, con ideas y talentos por compartir.

4. Los escépticos siempre estarán al acecho.

Siempre te encontrarás con ciertas personas que duden de ti y de tus ideas, ya sea por ignorancia, por envidia o por simple ego, incapaces de reconocer tu valentía en tomar decisiones y emprender, y tratan de volcar su frustración a través de la negación. Nunca olvides que esas acciones les pertenecen a ellos, y cómo te afecten te pertenece solo a ti.

Nunca te rindas ante ellos, pues escucharás la palabra “no” cientos de veces, acéptalo como viene y aprende a transformar esos mensajes negativos en motivación adicional para conseguir tu objetivo. Aprende siempre a hacer equipo y rodearte de gente que realmente crea en ti.

 

Para emprender necesitarás ordenar tu vida, cambiar de hábitos y reeducar tu mente emprendedora para crecer

 

Ordenar tu vida para emprender es mucho más que cambiar de hábitos, es aprender a convivir con la incertidumbre con lo desconocido y lo incierto. Ser tu propio jefe implica disciplina y orden no solo en tu trabajo sino también en tu vida. Significa ponerte rutinas y horarios a los que nadie te obliga, solo tendrás que responder ante ti mismo.

Alcanzar ese estado de autocontrol, orden y disciplina requiere de mucha fortaleza mental, responsabilidad y madurez. Un estado mental que no se alcanza de un día para otro sino como todo en la vida con práctica y rutina.

12 frentes que necesitarás atender en ese cambio de mentalidad y rutina:

    1. Medita, cuida de tu cuerpo igual que de tu mente, relájate cuando lo necesites, duerme bien y madruga. La energía y la atención son finitas así que trata de no cansarte demasiado. Ten la habilidad de dosificar tu energía para las tareas más importantes y administrar la que te quede para las tareas simples en piloto automático.
    2. Comunícate más. Cuanto más interacciones con los demás más probabilidades tendrás de retroalimentar ideas y solucionar problemas. Trata de empatizar con los demás, con sus necesidades y rodéate de los que te sumen.
    3. Mantente ocupado. El hecho de que no te impongan un horario representa un doble reto, el controlar más tu tiempo y el responder ante ti mismo sobre tu productividad.
    4. Aprende a decir no. No a la negatividad, no a perder el tiempo, no a distraerte con trabajos que no te suman.
    5. Estudia, lee, reinvierte en ti mismo, piensa y no pares de estudiar. Las tendencias y el conocimiento evolucionan cada día más rápido, y lo tienes al alcance de un click. Nunca antes fue más democrática la información, aprovecha tu suerte de haber nacido en la época en la que se consume el conocimiento como el aire.
    6. No tienes que ser un experto en nada, solo saber de todo un poco y ser capaz de hablar de cualquier tema para captar cualquier oportunidad de crecimiento y aprendizaje.

    7. Ten siempre a mano tu lista de tareas pendientes, donde sea pero siempre a mano. De esa forma podrás ir organizando y priorizando hasta irlas completando o sustituyendo por otras nuevas.
    8. Fija metas, escríbelas y visualízalas, pues una cosa es pensar y soñar y otra escribir lo que buscamos y responsabilizarnos ante nosotros mismos, ese compromiso no tiene precio y es realmente un estímulo que te ayudará a afrontar los retos que te plantees.
    9. No seas demasiado perfeccionista. Todas las ideas tardan tiempo en desarrollarse y madurarse, pero si te quedas bloqueado en pequeños detalles perderás la visión global del conjunto. Se práctico y no pierdas de vista el objetivo por distraerte con pequeños detalles.
    10. La edad es relativa, es un estado mental y no condiciona el éxito de tu idea. El único limitante serán las excusas que te pondrás para no intentarlo. Si estás mentalizado a hacerlo, probablemente lo harás y habrá más gente que quiera ser parte de tus proyectos y de tu vida.
    11. Trabaja una mente resistente. Resistente a distraerte y divagar. Trata de reconocer esas distracciones para que puedas evitarlas. Cuando te pongas con algo no lo dejes, enfócate para avanzar lo máximo posible pues es en esos momentos de flujo cuando alcanzas tu productividad máxima.
    12. Confía en ti, tú eres la razón de todo, sin ti no hay nada, nunca lo olvides. La confianza te un poder extraordinario del que carece demasiada gente. Con confianza no hay nada que no puedas aprender o realizar.
    13. Piensa en grande, sueña en grande. Hazlo sin complejos, sin miedos y sin culpas o expectativas ajenas. Es gratis. Escribe tus objetivos y hazlos visibles para ti, a un año, a dos, a cinco o diez, que los puedas ver cada día, cuando te despiertes o te acuestes. Sueña en grande e interiorízalo. Y a continuación pregúntate qué tendrías que hacer para alcanzar esos objetivos en el menor tiempo posible.

    Conclusión

    Antes de lanzarte a la aventura de emprender tendrás de reeducar tu mente y ordenar tu vida. Aprenderás que depender de ti mismo es muy distinto al estar en una organización donde cada día alguien te dice lo que tienes que hacer y tienes tu sueldo asegurado.

    Ese cambio de mentalidad va a requerir de esfuerzo, disciplina y un cambio de prioridades en tu vida.

    Emprender no solo es hacer realidad esa idea brillante que llevas dentro sino también realizarte profesionalmente. Disfrutarás viendo nacer y crecer tu idea inicial hasta un producto o servicio final que sea útil a los demás y que sean capaces de valorarlo.

     

    Vale la pena que lo intentes.

     

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