Por qué éste es el mejor año de tu vida

by Vicente Ferrio
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Por qué éste es el mejor año de tu vida

Empezar un nuevo año siempre me plantea un reto doble, por un lado me permite hacer una revisión de lo que logré el año anterior, y por otra me da la oportunidad de empezar de cero sin condiciones con 12 meses nuevos por delante.

Planear por planear no tiene mucho sentido si al final guardamos esa hoja en un cajón y nos olvidamos de ella para siempre. De lo que se trata es de comprometernos a plantearnos objetivos alcanzables con fechas concretas que nos permitan ir revisando cada mes lo que hacemos y lo que no hacemos.

Aunque quizá ya tengas tu lista de propósitos de año nuevo, estoy seguro que este artículo te ayudará a replantarte ciertos aspectos que quizás no habías tenido en cuenta.

Con esta auditoria anual pretendo enfrentarme a 3 grandes preguntas:

  1. Por qué hago lo que hago
  2. Para qué lo hago
  3. A donde quiero llegar

Y mi objetivo es que tu también te preguntes por tu gran motivo, ese propósito de vida que te empuja a levantarte cada mañana y que visualices este año que empieza como una oportunidad única e irrepetible de hacer de tu vida algo que te motive de verdad.

Esa motivación excepcional solo la lograrás conectando tu talento con tu propósito de vida, y la clave está en tu autoconocimiento.

¿Cómo conecto con mi talento?

Todos tenemos 2 etapas en nuestra vida, una primera parte donde aprendemos y exploramos posibilidades, y una segunda parte donde finalmente empezamos a disfrutar trabajando con nuestro talento, lo que nos gusta y se nos da bien. Y eso significa trabajar libremente y sentir que lo que hacemos tiene  sentido.

Llegar a ese punto no es sencillo, hace falta un grado importante de autoconocimiento para acercarnos a nuestro propósito de vida, lo que en Japón llaman Ikigai, donde confluye lo que nos gusta hacer, lo que se nos da bien, lo que la sociedad necesita y por lo que están dispuestos a pagarnos.

Cualquiera que sea en la etapa que estés no pierdas de vista tu objetivo final, y no dejes pasar los años sin un rumbo definido y una meta clara que te acerque a dónde quieres estar.

Los 4 pasos que a mí me han funcionado año tras año para no perder el rumbo a largo plazo son estos:

  1. Piensa qué quieres ser y donde quieres estar tal dia como hoy dentro de un año.
  2. Presta a tención a tu realidad actual, quién eres en este momento y donde estás ahora.
  3. Identifica las barreras que te vas a encontrar y las creencias que te limitan.
  4. Por ultimo define tu plan de acción, la hoja de ruta que te propones seguir

El objeto de todo esto es no quedarnos en meros observadores pasivos de nuestra propia vida, sino asumir la responsabilidad que nos toca a cada uno de crear nuestro propio plan de vida a través del que encontraremos el sentido a todo lo que hacemos. Y en eso consiste comprometerte con las cosas, vincularte con lo que haces tiene mucho de motivación intrínseca, lo haces porque quieres hacerlo, no porque externamente te motivan a ello. Lo haces simplemente porque eres más feliz cuando lo haces  y por eso merece la pena.

Por todo eso, no te conformes con cualquier trabajo que no te gusta, de esos que haces como podrías estar haciendo otra cosa.

Y si no tienes claro lo que quieres, no pares de explorar. Investiga, viaja, conoce el mundo, interacciona, pregunta, relaciónate, prueba muchas cosas hasta que finalmente te llegue la inspiración. No tienes nada que perder, y lo peor que te pueda pasar es que acabes conociéndote mucho mejor. Conociéndote, aceptándote y superándote.

¿Cuál es tu grado de satisfacción con tu vida?

Otro ejercicio que suelo repetir cada año es la Rueda de la Vida, y te animo a que tu también lo hagas. Aquí vas a evaluar cada una de las principales áreas de tu vida, para saber dónde te encuentras hoy y en qué podrías mejorar a partir de ahora, y de esta manera puedes comparar tu evolución cada cierto tiempo o de año en año.

Para ello vamos a seguir estos 3 pasos:

  1. Define la lista de prioridades que tienes en tu vida, pueden ser las que están en el círculo de abajo u otras que sean importantes para ti, por ejemplo: amigos, carrera, deporte, trabajo, amor, ocio, familia, dinero, etc…
  2. Valora de 0 a 10 cada una de esas facetas según tu grado de satisfacción actual. Marca con un punto el número en el que consideras que está tu grado de satisfacción en cada una de ellas. 10 sería totalmente satisfecho y 1 sería muy insatisfecho.
  3. Finalmente une los diferentes puntos y aprecia cómo de lejos estás de tu círculo ideal. Identifica las carencias que aparecen en cada faceta y plantéate objetivos concretos para comprometerte a mejorarlas este año.

El objetivo de esta autoevaluación es auditar tu grado de satisfacción en cada una de esos frentes de tu vida, que tomes conciencia de lo que realmente necesitas trabajar y qué es lo que te gustaría mejorar en cada una de ellos. Y por supuesto, que a partir de hoy mismo te pongas con ello, que para eso tienes un año a estrenar por delante.

Conclusión

¿Y si hoy fuera el último día de tu vida?

Aunque la vida es muy larga, nuestro tiempo es limitado y no deberíamos perderlo tratando de vivir la vida de otros, sino que debemos seguir nuestro instinto y nuestro corazón.

Y cada año que comienza tenemos una oportunidad increíble para tomarnos en serio ese objetivo, darnos una segunda oportunidad y poner en orden nuestra vida.

Ahora es tu turno, adelante!

 

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